1. La polémica suscitada en España por la visita del Papa en las Jornadas Mundiales de Juventud 2011 me llega estos días a Londres por diferentes medios de comunicación y por los comentarios que hacen diferentes amigos en las redes sociales. Basándome en las noticias que leo y en la gente que se manifiesta en Facebook o Twitter, parece que hay más gente en contra que a favor. Solo he dicho que parece. Mañana veremos la marea humana que se desplazará hasta Madrid y la colapsará durante unas horas. Por ahora, todo lo que leo es haciendo referencia al desorbitado coste que este evento va a tener.
2. Antes de seguir, quiero dejar claro -no me importa- que mi posición ideológica actual -desarrollada con los años- está muy lejos de las doctrinas del Papa y de la Iglesia que representa. Me parece una institución que defiende tesis totalmente anacrónicas -tanto o más que la simbología fascista que sigue exponiendo en la mayoría de las iglesias que conozco-. De hecho, muchas de estas tesis que defienden -tales como el no uso del preservativo- son tan retrógradas que se le antojan prácticamente imposibles de llevar a cabo hasta al más practicante de los católicos. Pero éste es un tema que nunca he entrado a valorar, simplemente porque no me importa. Cada uno que haga con su vida lo que quiera.
3. Dicho esto, la visita del Papa a Madrid no me parece ni bien ni mal. Lo que no soporto, o no me gusta, es que en España se especule tanto con este tipo de cosas y se informe con argumentos -siempre desde mi punto de vista- totalmente demagógicos. Esta vez le ha tocado a un evento religioso, pero también ocurre con conciertos, desfiles y pasacalles como el del orgullo gay o eventos deportivos como los grandes premios de Fórmula 1 o motociclismo. Viendo los números, a priori está claro que la visita del Papa no sale barata. Pero digo a priori porque no me creo que este evento, con el desplazamiento masivo a Madrid de tantísimos seguidores, no vaya a generar ningún tipo de ingreso para el Estado, para empresarios locales, etc. No comparto para nada que se ponga en entredicho el gasto de este evento puntual y que, sin embargo, no se discuta nunca el fuerte gasto que se hace en policía y agentes de seguridad, cada domingo, en los partidos de fútbol de toda España o en los gastos de limpieza que generan fiestas o ‘botellonas’, como la Fiesta de la Primavera, cada año en Sevilla. Demagogia pura.
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